Habitualmente, una infección de un oído es una complicación de un resfrío. Se produce cuando el resfrío causa tumefacción y bloqueo de la trompa de Eustaquio, de manera tal que se acumula líquido en el oído medio y se infecta.
Los bebés y los niños pequeños que comienzan a caminar, tienen una trompa de Eustaquio más corta y más angulada que los niños mayores y esto los hace más propensos a la otitis media.
La mayoría de los niños superan la tendencia a desarrollar infecciones del oído cuando tienen más de 4 años de edad.
Otros factores que aumentan el riesgo de infección son:
• Exposición a infecciones virales frecuentes en las guarderías
• Exposición pasiva al cigarrillo
• Uso de chupetes
• Antecedentes familiares de infecciones auditivas frecuentes
Se ha comprobado que la lactancia materna disminuye el riesgo de infecciones del oído.
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